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Dom, Oct

Editorial
En un país tan convulsionado como Colombia es frecuente escuchar la expresión “la justicia cojea pero llega”. En este caso podría decirse que la CRT, y su regulación en el campo de las telecomunicaciones, cojea pero finalmente llega.

Los colombianos ya estábamos resignados ante la actitud de las compañías de telecomunicaciones del país que ofrecían planes de “banda ancha” de 64 o 120 Kbps. Pues bien, gracias a un pronunciamiento de la CRT que prohibía denominar “Banda Ancha” a aquellas conexiones de menos de 512Kbps, se ha visto un cambio importante en el sector.

Muchos de los operadores después de este pronunciamiento han enfilado sus baterías a aumentar la velocidad de navegación de sus usuarios. Hace algunos meses ETB dobló la velocidad de sus usuarios para quedar en concordancia con el pronunciamiento de la CRT, y otros como Telmex (antiguo TV Cable, Cablecentro y Superview en Bogotá) ha optado con aumentar gradualmente la velocidad de conexión de sus usuarios según su disponibilidad técnica.

Pero no se puede dejar de lado la feroz competencia que se libra en el sector. Telefónica ha puesto en funcionamiento el nuevo cable submarino SAm-1 (que inicialmente no sólo beneficiará a Telefónica-Telecom, sino también a ETB y EPM-UNE), mientras ETB ya ha firmado un acuerdo con CANTV que le permitirá conectarse a un nuevo cable submarino, con más capacidad, que repartirá las cargas con los ya saturados cable Maya y Arcos y que parece ser parte integral de su estrategia de lanzar IPTV a finales de este año.

Es decir, se espera que con la llegada a Colombia de estos cables no sólo aumenten las velocidades de Internet prestada por los operadores, sino que también se espera que de alguna manera disminuyan los todavía costosos precios que se tienen que pagar en el país para acceder a un servicio de banda ancha decente, es decir, de por lo menos 1Mb y que ronda en el mejor de los casos los $70.000 pesos colombianos, algo más de 36 dólares.

Igualmente la entrada de empresas como Comcel, Tigo y Movistar al segmento de Banda Ancha con sus operaciones de 3G, sin duda le pondrá un nuevo picante a este segmento.

Sin embargo todavía hace falta mucho camino por recorrer, no sólo en el tema de Banda Ancha sino en general en el tema de Internet. Si bien la penetración de Internet creció 58% en 2007 llegando a 1.38 millones de suscriptores, el porcentaje sigue siendo bajo si se compara con otros países de la región, en la cual, Brasil aporta cerca del 48% de los 16.9 millones de suscriptores, mientras que Colombia lo hace con un 7.1% ocupando la cuarta posición detrás de Brasil, México y Argentina.

En cuanto al servicio dedicado, Chile lidera la región con un 6.48% de usuarios con servicio dedicado, mientras Colombia está en un quinta posición con 2.75%.

Todo esto indica que hay espacio en Colombia para crecer en este mercado y que los más beneficiados seremos los usuarios.

No obstante hay que estar muy atentos a las próximas movidas empresariales del sector, más si ya se habla de privatización de empresas como EPM-UNE, porque no sería nada conveniente que se presentase la venta a un jugador importante, y en algunos casos dominante (telefonía celular con Comcel), como lo es Telmex. Basta reseñar el caso de la Televisión por suscripción en Bogotá la cual ha caído en un monopolio preocupante, tema del que nos ocuparemos seguramente más adelante.

Escrito por: David Gaitán para...

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