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09
Dom, Ago

Otras Empresas

La Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá recibió, de parte del Ministerio de las TIC, la autorización para adelantar estas pruebas durante seis meses. La compañía aprovechará el permiso para aportar a la consolidación de la capital como ciudad inteligente. 

Esto podría traducirse en un paso importante para la consolidación de Bogotá como ciudad inteligente.

Este jueves la ETB y otras compañías de telecomunicaciones, como Claro y Movistar, fueron autorizadas por el Ministerio de las TIC para adelantar pruebas, durante seis meses (desde el primero de agosto hasta el primero de febrero), con tecnología 5G. En entrevista con El Espectador, su presidente, Sergio González, explicó que las pruebas que realizarán no serán aprovechadas para temas de telefonía móvil sino para aportar en la consolidación de Bogotá como una ciudad inteligente. 

“Son pruebas piloto.  Aquí no estamos hablando de pruebas aplicadas a los servicios que tenemos para nuestros clientes, sino una evaluación que haremos sobre los beneficios que nos puede traer esta nueva tecnología”, manifestó. 

González también explicó que las pruebas serán aplicadas a tecnologías que tiene el Distrito relacionadas a seguridad y movilidad. Ejemplo de estos pueden ser dispositivos IoT (internet de las cosas por su siglas en inglés) que en muchos casos se caracterizan por cumplir una función de medición y, gracias a su capacidad de conectividad, enviar información en tiempo real a una central. Tal es el caso de las cámaras que tienen los semáforos inteligentes, las cuales cuentan el número de vehículos que hay en una vía y configuran el plan de semaforización para darle más tiempo a una vía que a otra dependiendo de la demanda que identifique. 

La ventaja del 5G, según lo explicado por expertos, es que mejora la conectividad al reducir los tiempos de latencia (el tiempo de respuesta entre un dispositivo y otro). Lo anterior, por ejemplo, puede verse reflejado en casos de conducción autónoma. Si a un vehículo que está siendo controlado remotamente, o por medio de sensores, le es enviada la indicación de frenar y esta tarda segundos en llegar, los resultados evidentemente pueden ser catastróficos. Diferente sería si esta es recibida en milésimas de segundo. 

Es por lo anterior que muchos le han visto un gigantesco potencial a la tecnología 5G. Entre ellos se incluye Bogotá, ya que en su Plan Distrital de Desarrollo (PDD) se propone que la capital de Colombia sea consolidada como un territorio inteligente en los próximos cuatro años. Lo anterior se traduce en una urbe que trabaja con datos, muchos de estos aportados por dispositivos IoT, que le permiten tomar mejores decisiones y prever futuros escenarios. 

En esto, se espera, que la ETB desempeñe un papel protagónico ya que se le ha dado un asiento directivo en la Agencia de Analítica de Datos del Distrito, institución que se crea a partir de la aprobación del PDD y que desde ya busca talento de cientistas de datos que trabajen para la ciudad. 

No obstante, en el mundo también hay un movimiento de personas que creen que la tecnología 5G tiene el potencial de afectar a la salud humana, incluso hay quienes se aventuran a decir que sus antenas son las responsables de la propagación del coronavirus, razón por la cual han quemado este tipo de antenas. Una mirada más científica da cuenta de que el rango de onda del 5G no alcanza a ser ionizante, como sí lo son los rayos gama, los rayos X y las luz ultravioleta (de allí que algunos aseguren que es más peligrosa la luz del sol que las ondas del 5G). 

Al respecto la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que: “Hasta la fecha, y después de mucha investigación realizada, ningún efecto adverso para la salud se ha relacionado causalmente con la exposición a tecnologías inalámbricas. Las conclusiones relacionadas con la salud se extraen de estudios realizados en todo el espectro radioeléctrico, pero, hasta ahora, solo unos pocos estudios se han llevado a cabo en las frecuencias que utilizará 5G”, por lo que sus investigaciones aún no son concluyentes. Se espera, de hecho, que en 2022 publique la evaluación de los eventuales riesgos para la salud de estas que tendría estas y otras radiofrecuencias.

Fuente: El Espectador – Junio 26 de 2020

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