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Dom, May

Operadores

La expresión es de Marcelo Cataldo, quien el pasado miércoles anunció su salida de la presidencia de ese operador de telecomunicaciones. La expansión 5G es el reto.

Hace casi dos meses Tigo encendió su red 5G y a comienzos de este mes la evaluadora Fitch le subió la calificación de riesgo, la cual fue perjudicada por el pulso que se agudizó el año pasado cuando sus accionistas EPM y Millicom no lograban un acuerdo para capitalizarla.

En otras palabras, el operador de telecomunicaciones que hace seis meses estuvo a punto de irse a un proceso de reorganización, disfruta por estos días de una temporada de buenos vientos, justo cuando su presidente, Marcelo Cataldo, anuncia que se va.

En diálogo explicó los motivos de su renuncia y contó cómo encaró otros momentos complejos durante la gestión que inició en 2016.

Sorprende su salida justo en un buen momento y luego de haber sorteado coyunturas como la pandemia o el momento complejo de la capitalización por parte de los accionistas, ¿por qué da un paso al costado?

“Tigo es mi casa. Empecé en Paraguay en el año 2010. Tigo me hizo como profesional y como persona. Qué triste y qué mal hablaría de un profesional salir cuando estábamos mal. Habría sido la mejor excusa, estamos mal y salgo. Pero ese es el momento en el que uno tiene que estar presente. Hoy, al contrario, la empresa va súper bien y ha crecido. Es un momento en el que tengo la tranquilidad profesional de que la casa que me vio crecer seguirá su rumbo a pesar de que yo no esté”.

¿Además de hacerle fuerza a Olimpia de Paraguay, a qué se va a dedicar?

“(Risas) Soy un profesional que se debe a un trabajo para una organización. Y en el mundo profesional los resultados, lo que uno hace, es conocido. El mundo de las telecomunicaciones es pequeño y, ciertamente, me hicieron una oferta que es muy buena para mi crecimiento profesional, para mi familia, para mi futuro.Mañana lunes o el martes se hará el anuncio, por contrato no puedo anticiparme, pero no es aquí ni en Paraguay”.

¿Qué retos afrontará la persona que lo remplazará en Tigo?

“Continuar la senda de crecimiento en la que venimos. Ese es un desafío porque uno hace el excel para crecer, pero eso no es matemática pura. Segundo, el desafío de las telecomunicaciones en Colombia no es menor en los costos de espectro, hoy tenemos 5G, y hay altas demandas de dinero de parte de la estructura del Gobierno, porque se dio todo al tiempo. Es decir, teníamos que renovar 4G, y participar en la subasta 5G al mismo tiempo, teníamos el negocio fijo en el que hay que invertir en la velocidad”.

¿A casi dos meses, qué balance hace del negocio 5G?

“Estamos ya en 12 ciudades. Hay cientos de usuarios conectados, o sea, es una tecnología para la que hay un grupo de teléfonos celulares que permite esa conexión y los usuarios la están usufructuando. El gran desafío es masificarlo. Otra tarea que queda para la 5G es la cantidad de inversión para tener una buena cobertura. Le doy dos números para que dimensionen el asunto. Una antena 4G cubre más o menos un área de 4 kilómetros de radio, pero la cobertura de una antena de 5G es de unos 300 metros, así que 10 antenas de 5G más o menos empatan a una antena 4G porque la frecuencia es muy alta”.

¿Cómo explica la alianza para el desarrollo de 5G con Movistar?

“Para que la telefonía móvil funcione usted necesita el espectro que es lo que conecta el teléfono con la antena, necesita la antena y a partir de ahí entra la transmisión para llegar a su central. Colombia es un país grande, de alta dificultad geográfica, por lo que construir una red lleva mucha inversión y muchos espectros que son costosos. Le pongo el ejemplo fácil: nosotros en Tigo somos una panadería y Telefónica es otra panadería. ¿Qué hicimos? Compartimos un horno, porque el horno es costoso y la energía también, pero cada uno tiene su receta de pan, sus sucursales donde lo vende, elige el precio y tiene la marca del pan. Así el usuario va comprar el pan Tigo y el pan de Movistar que fueron cocinados en el mismo horno para reducir costos, pero todo lo otro es independiente de cada uno. No surge una nueva empresa”.

¿La capitalización que se logró deja en qué posición a Tigo?

“La calificación de Fitch certifica que con esa capitalización, más los flujos de caja que nosotros generamos, la compañía tiene su capacidad operativa para seguir adelante y con base a la planificación que tenemos. Fue un momento coyuntural, difícil, complejo y nuestros socios se pusieron de acuerdo y terminaron invirtiendo”.

Pero Fitch también advierte que este año esos flujos serán negativos...

“Nosotros vemos que vamos bien. Mire el resultado del ebitda del cierre del año pasado, 38% promedio del trimestre contra el trimestre anterior y en diciembre cerramos por arriba de 40%. Esos son 10 puntos más que hace un año”.

¿Qué tan singular es administrar una empresa donde por un lado hay un privado extranjero, pero por el otro hay un accionista de corte público como EPM?

“EPM es una empresa top de Latinoamérica. La junta directiva ha sido súperprofesional, hemos tenido un periodo de desafío como puede pasar por una coyuntura yo diría política, no una coyuntura económica de negocio dentro de Tigo. Las decisiones en esta junta en los 10 años que lleva esta empresa han sido aprobadas por unanimidad. Grandes partners de negocio pero claro, al ser una empresa pública está sujeta a coyunturas como la que nos pasó el año pasado”.

En esa desavenencia, alguien sostuvo que EPM era el socio bobo de este negocio...

“Hay que entender que Millicom pagó una prima por controlar el negocio, ese fue el acuerdo del gobierno corporativo establecido en el 2013. La decisión fue que Millicom por ser el que conoce el negocio de las telecomunicaciones iba a gobernar y EPM le cobró una prima. Eso no significa que EPM sea eso que en ese momento se dijo, todo lo contrario. Muchas de las cosas requieren de aprobación y hay muchísimos elementos dentro del gobierno corporativo que son del sigilo de la compañía que llevan a que EPM tenga su voz y sea parte activa del trabajo que llevamos acá, entonces eso fue algo más político que técnico y estructural del negocio”.

Fuente: El Colombiano – Abril 16 de 2024

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