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Dom, Sep

Tecnologías

En el mundo existen 234 millones de mujeres menos, respecto a los hombres, que se conectan a Internet desde sus celulares.

Si eres mujer, tienes un 15 por ciento menos probabilidades de conectarte a Internet móvil y 7 por ciento menos de poseer un celular, en comparación con los hombres. De ese tamaño es la brecha de género móvil en los países de bajos y medianos ingresos.

Además, en relación con sus pares masculinos, existen 234 millones de mujeres menos que acceden a la banda ancha móvil, de acuerdo con el Informe sobre la brecha de género móvil 2021, elaborado por la GSMA.

Aunque la brecha de género en la conectividad móvil es un problema que persiste en el mundo, en los últimos años se ha acortado. En 2017, las mujeres tenían 27 por ciento menos posibilidades de usar Internet móvil y el año pasado la brecha era de 19 puntos porcentuales.

También en el año 2020 se conectaron 112 millones de mujeres y a la fecha el 83 por ciento de la población femenina tiene un celular, un dispositivo que se está convirtiendo en la primera vía para acceder a Internet, especialmente en zonas remotas y rurales.

Los datos de la GSMA muestran que la brecha de género en la conectividad se ha reducido a nivel mundial, pero las regiones atraviesan diferentes condiciones y grados desiguales de avances.

América Latina tiene una brecha de género en el uso de Internet móvil y la propiedad de celulares de sólo 2 y 1 por ciento, respectivamente; en Asia del Este y Pacífico, las brechas son de 3 y 1 por ciento; en Europa, la brecha de uso es de 4 puntos, pero las mujeres tienen 2 por ciento más de probabilidades de ser dueñas de un dispositivo.

En contraste, en Asia del Sur es 36 por ciento menos probable que las mujeres sean usuarias de Internet móvil y tienen 19 por ciento menos posibilidad de adquirir un celular; mientras que en África Subsahariana, las brechas de uso y propiedad son de 37 y 13 por ciento, respectivamente.

Para la GSMA, los factores que impiden un mayor acceso a la tecnología móvil son la falta de asequibilidad del servicio de banda ancha y los dispositivos; al igual que la carencia de alfabetización y de habilidades digitales.

Asimismo, influyen las desigualdades estructurales en la sociedad y las normas sociales discriminatorias por razón de género, pues incluso cuando una mujer tiene los mismos ingresos, educación y condiciones de empleo que un hombre, es menos probable que sea dueña de un celular y sea usuaria de Internet móvil.

Fuente: Digital Policy Law – Junio 21 de 2021

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