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Mientras en las principales ciudades de Estados Unidos y de Europa, avanzan a pasos acelerados en el despliegue de redes móviles de quinta generación y en algunas zonas ya se han ejecutado lanzamientos comerciales con planes para usuarios, en América Latina de forma tímida avanzan algunos despliegues pilotos de redes y muy pocos anuncios de lanzamientos comerciales, al tiempo que aumenta el temor de un crecimiento de la brecha digital entre zonas rurales y urbanas.

¿Será el 5G el nuevo potenciador de los preocupantes índices de Brecha Digital?

El término 5G se refiere a la quinta generación de tecnologías inalámbricas y móviles, un conjunto de protocolos, dispositivos y estándares que constituyen un tipo de red móvil mucho más veloz, estable y con menos latencia que cualquier otro tipo de conexión inalámbrica conocida hasta ahora, la cual buscará potenciar el crecimiento del Internet de las Cosas Iot.

Con una velocidad promedio de al menos un (1) gigabyte por segundo, la redes 5G elevarán en los próximos años el crecimiento de la conectividad omnipresente y de baja latencia en todo el planeta tierra, impulsando el Internet de las Cosas IOT, haciendo parecer obsoleto cualquier tipo de cableado, permitiendo que prácticamente todos los dispositivos de uso cotidiano terminen conectados a la red, al tiempo que los esquemas de acceso a Internet podrían llegar a  evolucionar a un solo tipo de conexión por usuario.

Pero si bien el 5G promete ser la mejor y más confiable red móvil conocida hasta ahora, su despliegue es colosalmente complejo de materializar, pues operará mediante torres urbanas cuyo tamaño no supera la altura de un semáforo y deberán estar ubicadas en prácticamente cada esquina de las grandes ciudades, dependiendo de cables de fibra óptica que le suministren el Internet y la Interconexión de alta velocidad que necesita para funcionar.

Un cambio de paradigma en la conectividad

El despliegue de una red con tanta demanda de conectividad, en volumen de datos como en velocidad de conexión, cambiará exponencialmente el paradigma de la conectividad móvil.

Hasta ahora la conectividad móvil es percibida por los usuarios como muy limitada, siendo un complemento del acceso fijo cuando se encuentra por fuera de su casa u oficina, es decir, las redes inalámbricas de datos, en zonas urbanas se han desplegado principalmente para garantizar que el usuario se mantenga conectado por fuera de su casa o trabajo, más no para la carga pesada de conexión a la red que utiliza un usuario promedio.

En el caso de las zonas rurales la lógica es distinta, pues para muchas personas el único tipo de conectividad es la móvil, ante la ausencia de proveedores fijos o simplemente como un asunto de costos ante la oferta de planes prepagos que ofrecen los proveedores móviles.

La llegada del 5G en espacios urbanos, (en zonas rurales demorará o no ocurrirá el despliegue), podría constituir la unificación de la conectividad a Internet por parte del usuario en un solo proveedor de servicios móvil, es decir, que las redes inalámbricas de quinta generación, muy seguramente estarán en capacidad de garantizarle al usuario la posibilidad de cubrir toda la demanda de conectividad que necesita, ya sea en su hogar o en los espacios de desplazamiento públicos.

La expansión en Latinoamérica

Si bien el despliegue de tecnología en los últimos años parecerá alcanzar mayores niveles de simetría entre países desarrollados y países en vía de desarrollo, pues prácticamente es cuestión de días entre un lanzamiento de un productor en Estados Unidos y su oferta en Latinoamérica, el caso del 5G podría ser diferente dado que los costos asociados, la dificultad para el despliegue de semejante infraestructura, la falta de redes subterráneas en muchas ciudades de la región, las trabas en los permisos gubernamentales, la alta burocracia estatal y los mitos que rondan la tecnología del 5G, podrían demorar sustancialmente la consolidación de esta tecnología, especialmente en América Latina, respecto de las principales ciudades de Estados Unidos y de Europa o incluso de China o Corea del Sur.

Todo lo anterior podría constituirse en una potencial amenaza para el crecimiento de la brecha digital, entre los países del primer mundo y América Latina, que se sumaría a la distancia que ya existe especialmente en el despliegue de redes de fibra óptica y de las velocidades de acceso ofertadas.

El problema de la Ruralidad

Si bien en términos de brecha digital la distancia entre países ricos y pobres constituye un factor de preocupación, sin duda la conectividad rural será la mayor amenaza para el crecimiento de la división de conectividad, entre grupos sociales.

El 5G es una tecnología prácticamente inviable en zonas rurales, por la alta densificación de antenas que se requiere, siendo prácticamente un producto que estará disponible en las grandes urbes y por consiguiente, solamente estas ciudades disfrutarán de redes de alta velocidad inalámbricas, mientras las zonas rurales seguirán recibiendo el servicio con redes 4G o incluso de tercera generación.

La discusión en el Mediatek Mobile Latam Congress

El Pasado 10 de agosto de 2021, se realizó en el marco del Mediatek Mobile Latam Congress un panel denominado: “5G Una apuesta de los países de América Latina” en el que participaron autoridades de Colombia, México y Brasil.

Por Colombia asistió Walid David Jalil Nasser viceministro de Conectividad de Mintic, por Brasil Fabio Faria como ministro de Comunicaciones y por México el comisionado del IFT Javier Juárez Mujica.

Uno de los temas que abordó el panel, es justamente como subsanar el desafío de la conectividad en zonas rurales, un tema espinoso en el que el viceministro Walid de Colombia hizo énfasis en que con redes 4G su gobierno espera cubrir en los próximos años el 80% del territorio nacional, una visión que comparte el ministro Faria de Brasil, aunque no se atrevió a prometer cifras de cobertura.

Si bien las redes 4G son mucho más lentas que las 5G, sirven como paliativo para garantizar el acceso a la sociedad de la información de los ciudadanos más vulnerables, ubicados generalmente en zonas rurales.

Un esquema que si bien genera asimetrías pero garantizar cobertura, es que a medida que se despliegue el 5G en las grandes urbes, muchos de los equipos de 4G sean desplazados a zonas rurales donde hoy no existe cobertura y aunque el tema técnico es más complejo que simplemente trasladar equipos, pues se requieren redes de fibra óptica, si existe la voluntad de las empresas y gobiernos, para facilitar estos procesos, este será un esquema más justo para abordar el desafío en términos de brechas que traerá el despliegue del 5G si solo ocurre en las grandes ciudades.

El ROL de los Pequeños ISP en la Disminución de la Brecha Rural

Como lo hemos analizado ampliamente en anteriores artículos, los pequeños ISP cumplen un rol preponderante en la reducción de la brecha digital en sus propias comunidades, especialmente en zonas apartadas y mediante tecnologías inalámbricas, llevando el Internet donde ningún otro operador llega y aprovisionando a sus comunidades de redes que garantizan este servicio, lo cual sin duda aporta de forma contundente a la disminución de la brecha entre las regiones rurales y urbanas.

En Conclusión, Disminuir la brecha digital es posiblemente el mayor desafío que debemos enfrentar como región en los próximos años, principalmente garantizar un acceso efectivo a Internet de todos los ciudadanos, en especial aquellos que habitan en una zona rural de baja densidad poblacional.

El 5G aumentará la cobertura, velocidad y calidad del Internet en las zonas urbanas, posiblemente esta tecnología en América Latina llegará tiempo después que el primer mundo, sin embargo, el mayor desafío en términos de brecha digital, estará en las zonas rurales, siendo las redes 4G LTE y el servicio que prestan los WISP, el mejor paliativo para contener este fenómeno.

Fuente: Proceso Digital – Agosto 19 de 2021

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